lunes, 14 de mayo de 2012

Fuego y brisa

Georgia se sentía sola.

Vaqueros, camiseta rosada y transparente, cabello liso y suelto,sandalias blancas.

Así salió a la calle, bajo el sol a las tres de la tarde. Daba pequeños pasos elegantes en línea única con la cabeza un poco agachada como si de repente haya sonrojado su rostro por el beso de Sol e intentaba disimularlo.

La suave brisa que hacía danzar su cabello parecía lo único que existía a su lado. Se miraba en cada cristal por el que pasaba y veía cómo el mata de cabello, colgado como hilos de seda, se movía ligeramente con el viento...


Su afición de mirar en espejos no había cambiado.


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jueves, 10 de mayo de 2012

Vasito de amor

Vanesa tenía razón. Cuando tiras un vaso de cristal al suelo y lo vuelves a pegar, el vaso ya no es el mismo. Siempre quedan grietas entre pieza y pieza, que por muy pequeños que sean dejarían escapar gotitas de agua, gotitas de amor, gotitas de cariño.

Inconscientemente eres incapaz de seguir viendo la pequeña figura en tu escritorio, sin embargo de pronto se te puede cambiar el chip y te mueres de ganas por tenerlo en los abrazos. Te frustras porque nunca consigues llenarlo del todo, pero viendo cómo intenta absorber cada gota para que no se escape nada, el corazón se te hace flan.

El vaso no será el mismo, habrán migas de cristal que jamás volverán a formar parte de ese cuerpo transparente; y quién sabe si alguna de esas migas era uno de los detalles más dulces.


Podemos recordar la imagen del vasito y cada una de sus piezas...


Pero ya no es el mismo


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miércoles, 2 de mayo de 2012

sin parar

Muchas veces sentimos una extraña necesidad de estar haciendo cosas a cada instante, sin parar, sin apenas descanso. Es como si fuésemos robots con el botón ON puesto; nos movemos sin querer, con lo mínimo que nos paremos nos empezaríamos a oxidar y dejar de estar vivos. No seremos nada sino unas piezas de residuo metálico.

Parece que huyamos de algo que nos puede venir en mente cualquier momento que la tengamos libre. Trabajamos con rabia, descuidando cómo de saturado acabaría el cuerpo y el cerebro.


Una cosa tras otra...quizás sólo para no caer por cualquier tipo de depresión paranoica


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