miércoles, 12 de septiembre de 2012

Dos semanas pensativas

Una ventana con un reflejo. Un gesto pensativo en sombra. Una mano con una mariposa en un dedo, un poco de moflete, pestañas cortas y largos flequillos. Esa era Georgia observándose por la ventana del autobús; pensando en un futuro sin futuro, recordando pasados que siguen presentes en ella y sobretodo hechos recientes que, al pensarlos, parece que haya pasados siglos. Quizás inconscientemente, estaba deseando que muchos de sus presentes se convierta en memorias históricas de su vida. Desearía hacer todas sus despedidas en un sólo día y abrir los ojos el día siguiente y empezar una sentencia nueva de su vida, con todas las cargas emocionales del día anterior. Tenía ganas de sufrir de modo masiva y olvidar.


No había manera de hacer que dejara de pensar y mucho menos sonreír.


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viernes, 7 de septiembre de 2012

El Violinista de Mauthausen

                                 Firma de Andrés y la marca de libros comprada en el mismo viaje
"Ya he acabado la novela" le digo a Neus (mi mejor amiga), hace días le dije que, por fin, me quedaba poco. Su reacción fue muy sabia: "Enahorabuena"

Hablando de la afinidad entre el libro y yo, diría que fue, ¿mágica?, ¿especial?. Si. Quizás un tanto extraño también. Caminando por la feria de San Jordi en Barcelona hace dos años lo descubrí. Muchos sabrán que existe el ´´amor a primera vista´´ entre el ser humano y los libros; pues algo similar me pasó. Escaneando la galería de libros con la mirada, me paré delante de él y no pude apartar la vista; tardé menos de tres minutos en adoptarlo. Otro detalle dulce que recuerdo es que el Señor Pérez fue tan amable que nos preguntó que si tenía que mirar a la cámara para que le sacaramos otra foto.


El periodo en el que leía a diario el libro coincidió con el semestre que tenía clases de historia contemporánea. Admito que tuve un gran profesor, ya que gracias a él acabé amando la etapa de la historia que más había odiado desde siempre. Sin embargo Ana, que acababa de empezar a trabajar bajo instrucciones de Bishop, hizo un grn papel . No podía evitar que la mente imaginase la figura de Ana cuando mi profesor explicaba. Cada vez que empezaba la clase, mi alma viajaba un par de siglos atrás. Las anécdotas de espionajes que contaba se convertía en un preludio que me adentraban a las escenas del libro y todo se hacía tan triste, tan romántica, tan peligroso, tan...Ya no parecía que estaba sino soñando, sonreía tontamente porque aquello era ya una mezcla de un mundo risueño con la realidad. 
Tampoco he podido evitar ponerme los auriculares y empezar a teclear un destino dramático pensando la historia de los amantes o seguir leyendo cuando realmente me tocaba hacer otros deberes. 

Ha sido fantástica la melodía silenciosa que conducía el valse de la pareja y el violín que despertó a Rubén de su despedida al mundo. El viaje en tren era escalofriante. Tragaba saliva a duras penas al imaginar cómo caían los hombres muertos en el tren como dominós y cómo sobrevivían los otros cuando era más fácil morir. El reencuentro de Ana y Rubén, el miedo de Ana de perder a su prometido para siempre, era todo tan agonizante que sentía necesidad de abrazar a alguien y no dejarlo escapar. A pesar de esa agonía en el final de la historia, ha sido un fin perfecto para mi gusto, ya que siempre he sido partidaria de fin ´´lógico´´ o incluso trágico cuando la historia lo pide, la vida no siempre es feliz. 
Me he llevado dos pequeños sorpresas. En ningún momento había pensado que Franz, con el espíritu tan bohemio, se iba a convertir en un espía , le dieses igual o no. Ni esperaba que se desvelara la personalidad real de Bishop, ya que ha sido frío durante todo el proceso, ha ocultado de tal modo su pasión que he acabado creyendo que ES un hombre hielo y es tan frío que te entra la misma frustración que a Ana y te entran ganas de pegarle un par de collejas por insensato.

Bien, finalmente me gustaría pedir disculpas por no concluir, por la hora que es. Simplemente necesitaba escribir todas las reflexiones antes de que se me escapen de la memoria. Ahora que he soltado el demonio dentro de mi, me voy a dormir.

Buenas noches, Violinistas.