Una ventana con un reflejo. Un gesto pensativo en sombra. Una mano con una mariposa en un dedo, un poco de moflete, pestañas cortas y largos flequillos. Esa era Georgia observándose por la ventana del autobús; pensando en un futuro sin futuro, recordando pasados que siguen presentes en ella y sobretodo hechos recientes que, al pensarlos, parece que haya pasados siglos. Quizás inconscientemente, estaba deseando que muchos de sus presentes se convierta en memorias históricas de su vida. Desearía hacer todas sus despedidas en un sólo día y abrir los ojos el día siguiente y empezar una sentencia nueva de su vida, con todas las cargas emocionales del día anterior. Tenía ganas de sufrir de modo masiva y olvidar.
No había manera de hacer que dejara de pensar y mucho menos sonreír.
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