Latidos de corazón
Georgia, 04 de octubre, 2011
Me he vuelto a sentar con la música pegada a los oídos. Hoy, precisamente, no sentía la ausencia de los latidos de corazón, ni estaba tan desinflada como los días anteriores. Estaba volviendo a ser la Yo serena, paciente y feliz.Había quedado con mi vieja amiga-compañera. Nerea, para comer. Hacía tiempo que no me sentía tan acogida y cómoda. Era un momento en el que podía ser yo 100%; podía gastar bromas demoniacas, ser un poco borde y recordar los viejos tiempo que realmente era cuestión de hace pocos meses. Pero aquello parecía tan lejos...Obviamente, tenía nuevos compañeros megalindos, pero algo me dice que no es lo mismo. Quizás tenga que pasar más tiempo para consolidar confianza;por suerte, parece que no voy a tener que pasar mucho tiempo para ello.Sigo soñando con mis teclas blancas y negras. Es imposible separarme de la música. Hacía poco descubrí, por fin, por qué no soy capaz de improvisar con letras con tanta soltura como con la música. Amo ambas artes, pero sin querer he dejado a la poesía en la carne, mientras que la música se ha intercalado entre mi sangre y mis huesos.
Detrás de todas las reflexiones y paranoias de Georgia, escondía una nostalgia, que constantemente le recordaba a una persona. Dejó de escribir. Era incapaz de seguir porque de nuevo sentía que se alejaba su latido de corazón...
Tal vez la añoranza se haya comido su corazón
No hay comentarios:
Publicar un comentario