29-06-2012
Tengo una libreta negra a la cual le cuento mis secretos más íntimos y dolorosos. En ella se esconden muchas confesiones que nadie conoce, las llamo cartas secretas.
He aquí una carta secreta que nunca enviaré. (Obviedad para tontos como yo. Cómo voy a enviarla si no sé ni siquiera a quién está dirigida.)
No tengo frases que afirmar ni negar. Emitir cualquier sonido ahora, aunque sea un sólo vocal, es como dejar escapar el último consuelo que mantengo en mi pecho y perder motivos para seguir respirando, caminando y cualquier gesto o movimiento.
30-06-2012
En ese momento, me quedaba una opción. Armarme con una buena coraza y dejar que el viento me seque las pupilas empapadas.
Hoy, justo 24 horas después...
12 de agosto, 00:18
Otra obviedad para tontos como yo, no recuerdo, después de dos meses cómo seguía la historia. Quizás dejé de escribir por el motivo de casi siempre: corte dé sentimiento y/o inspiración. No obstante recuerdo cómo me sentí herida, semiengañada y quién y cómo fue. Lo recuerdo todo. En fin, ya pasó.
Ahora mismo me siento algo mimosa, no sé nada. Sólo quiero dulces abrazitos sin palabras. Un consejo algo ingenuo de Wladimir es meterme con el peluche dentro del frigorífico. Peligro de futuros ingenieros...
A dormir capitanes, si es que la mente deja.
Buenas noches capitanes!
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